Gabriel Trujillo Muñoz
El contrabandista, después de subir
las escaleras en caracol, puso en las manos del rey, un coleccionista de
animales exóticos, la jaula cubierta.
Estaban en
el torreón más alto de un castillo venido a menos, que se desmoronaba a plena
luz del día, donde escaseaba el mobiliario y los cortinajes se mostraban
apolillados.
“Lo único
valioso aquí es la vista”, pensó mirando hacia la costa cercana, que en ese
instante los rayos del sol acariciaban mientras iban retirándose.
A la entrada
del castillo ni siquiera había guardias custodiando al monarca, cuyo reino
abarcaba a lo más unos cuantos kilómetros cuadrados a corta distancia de
Venecia.
Lo único que
quedaba de sus antiguas posesiones era un zoológico.
Por lo que
había visto al entrar, en sus jaulas se mantenían aún con vida una jirafa
famélica, un león viejo y un tigre ciego.
—¿Qué rara
especie me traes ahora? —preguntó el aristócrata.
El
contrabandista le señaló la jaula.
—No quiero
echársela a perder, su señoría. Véala por usted mismo.
El rey le
quitó la lona y frunció el ceño: la jaula estaba vacía.
—¿Qué broma
es ésta?
El
contrabandista abrió la puerta de la jaula y le indicó que metiera la mano.
—Este que
atrapamos es un mono transparente, señor. Tóquelo y verá.
El rey
obedeció con reticencia, pero metió la mano.
Enseguida
sintió el suave pelaje de un animal.
Su
respiración agitada.
—¡Es
asombroso! —exclamó.
Ahora
acarició el rostro del mono que parecía gesticular.
Con la otra
mano le entregó al contrabandista una bolsa de cuero.
El hombre
sopesó su contenido y se percató que estaba siendo estafado.
La abrió y
miró las monedas.
La mitad
eran falsas.
El rey, por
su parte, ya se veía mostrando su nueva adquisición en el baile de carnaval.
Pensaba que
iba a ser de nuevo el centro de atención.
—Desde luego
que es asombroso —dijo el contrabandista— y más si, como dicen los nativos de
la Amazonia, esta especie de mono es antropófaga.
El rey
frunció el ceño.
—No me gusta
que me hables con términos raros. Si quieres que te pague bien de…
El grito fue
repentino y murió en un instante.
El
contrabandista contó las monedas y miró la jaula ensangrentada.
—¿No te dije
que te iba a tratar a cuerpo de rey? —El mono, ocupado como estaba en devorar
al soberano, ni siquiera respondió. El contrabandista se asomó por el torreón— ¿Qué
vas a querer hoy de cenar: león o tigre?
El mono se
hizo visible junto a él.
Miró hacia
abajo y sonrió.
—Jirafa —masculló
mientras seguía royendo un brazo casi descarnado.
El hombre
asintió.
“Mientras no
sea yo, que coma lo que apetezca”, pensó.
Pero el mono
tenía una habilidad mayor que la de hacerse transparente.
Con el brazo
del rey empujó por la espalda al contrabandista y lo vio caer allá abajo.
—Siempre he
sabido lo que piensas, idiota.
Y volvió
sobre sus pasos.
Hacia el
vestíbulo.
Donde aún le
esperaban los restos del soberano.
Antes tomó
un busto del rey hecho de bronce.
Y con éste
le rompió el cráneo.
Mientras
metía su mano peluda en la masa encefálica, recordó lo que el monarca había
pensado mientras acariciaba su rostro.
—El
carnaval. Eso me gusta. Tantos platillos diferentes. Tantos sabores esperándome.
Esa sería su
siguiente parada.
Un lugar
lleno de carne por probar.
Y sin
aguardar más tomó un pedazo de hueso del cráneo y lo metió en aquella masa
blancuzca.
Luego,
deleitándose de antemano, se la llevó a la boca.
“¿Por qué no
me capturaron antes?”, inquirió para sí con los ojos cerrados.
Transparente
de nuevo.
De nuevo
sonriente.
Gabriel Trujillo Muñoz nació en Mexicali, Baja California, México, el 21 de julio de 1958. Es poeta, narrador y ensayista. Es profesor de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC-Mexicali y uno de los editores de la Revista Universitaria de la Universidad Autónoma de Baja California. Ha publicado más de ciento treinta libros como autor y compilador. Una apretada síntesis permite citar, entre muchos otros, Miríada (cuentos, 1991), Laberinto (novela, 1995), Mezquite Road (novela, 1995), Conjurados (novela, 1999), Espantapájaros (novela, 1999), Trebejos (cuentos, 2001), Mercaderes (cuentos, 2002), Aires del verano en el parabrisas (cuentos, 2009), Trenes perdidos en la niebla (novela, 2010), Moriremos como soles (novela, 2011), Círculo de fuego (novela, 2014), Música para difuntos (novela, 2014) y Vecindad con el abismo (novela, 2015).