Giulia Abbate
Hoy cumplo la
mayoría de edad. Soy una chica realizada y estoy orgullosa de mí.
(¡Estrellas con dos piernas humanas!)
No fue fácil, nada fue fácil. Ponerme en contra de los deseos de mi familia, contra ese futuro retrógrado de matrimonio e hijos que querían para mí. Desafiar las convenciones de esta sociedad solo aparentemente libre, pero en realidad profundamente patriarcal, atrasada, retrógrada.
(El Cielo y la Tierra han intercambiado sus lugares.)
Y sin embargo no me rendí. Presenté la solicitud, superé todos los exámenes,
obtuve siempre las mejores calificaciones. Nada fue fácil: no es fácil
liberarse de los esquemas preestablecidos, de todas esas actuaciones falsas a
las que te obligan desde que naces; no fue fácil descubrir quién soy realmente,
construir pieza por pieza mi verdadera identidad, una batalla tras otra.
(La humanidad lleva cascos luminosos, resplandecientes.)
Pero con la ayuda de la escuela lo logré, la escuela me salvó: comprendieron cuánto sufría. Tenía trece años y odiaba a mi familia y su estúpida mentalidad; sentía que algo en mí no estaba bien, y era culpa de ellos, culpa de la sociedad y de su conformismo. Un docente atento captó mi malestar, entendió que en realidad yo era fuerte, que era un maravilloso unicornio multicolor, y que corría el riesgo de no poder jamás alzar el vuelo, de no poder construir una versión mejor y más auténtica de mí misma. Y me ayudó a liberarme.
(Cascos de metal, luminosos, resplandecientes.)
Me ayudó a alistarme, y en las Jóvenes Promesas de la Paz me sentí enseguida como en casa: encontré una verdadera familia, que no te juzga, que no te rechaza si te sientes fuera de lugar, que te encuentra un sitio y te ayuda a florecer, a sobresalir en cualquier desempeño, a completar entrenamientos cada vez más duros. Afronté pruebas físicas casi imposibles, reforcé el estudio y la capacidad de resolución de problemas, elegí mi identidad de género y construí, pieza por pieza, al espléndidə ser humanə en el que estaba destinada a convertirme.
(Un pelotón de soldados carga desde la luna.)
Y ahora estoy lista. Soy una chica, y soy fuerte. Soy libre de las cadenas familiares, soy libre de expresar mi potencial y puedo hacer que también otrəs sean liberadəs de todo esto. Estoy al frente de la fila y soy feliz: el portón se abre, aprieto entre las manos el fusil de asalto, los rotores de los helicópteros levantan olas de polvo, los alrededores son bombardeados, los edificios son despejados; solo queda hacer nuestro trabajo, barrer toda resistencia, destruir a cada vil fundamentalista que encontremos en nuestro camino. No importa quién sea, no importa nada: son subhumanos, residuos patriarcales y medievales de tiempos ya derrotados; nosotros, en cambio, somos espléndidos unicornios que han encontrado su camino y ahora pueden brillar.
(¡Abran fuego! ¡Desde todos los cañones! ¡Ametrallen! ¡Qué hermoso!)
¡ABAJO, ESCUADRA DE ASALTO!
(¡Abran fuego! ¡Ametrallen! ¡Qué bello! ¡Qué hermoso!)
Citas en cursiva del poema “Masacre” de Liao Yiwu
Giulia Abbate, editora
independiente, nació en Roma en 1983. Ha publicado novelas históricas y
ucrónicas, así como numerosos relatos en antologías de ciencia ficción y
artículos de divulgación para revistas especializadas. Fundó Studio83 - Servizi
Letterari (junto con Elena Di Fazio) y es una de las creadoras del portal
Solarpunk Italia.

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