Husein Kamel Sadoon
Viví dentro de un libro. Era una novela romántica escrita por un joven
autor brasileño. Me sumergí tanto en la lectura que terminé entrando en uno de
sus capítulos, donde dos amantes necesitaban inmortalizar sus encuentros en un
parque público.
Sentí un mareo intenso; mis ojos parecieron
volverse metálicos. El paso de la realidad al mundo de la novela fue denso,
cargado de humo y vertiginoso. No me dio tiempo ni siquiera de arreglar mi
cabello para el encuentro de los amantes, mientras ellos buscaban a alguien que
documentara su sesión fotográfica conmemorativa.
Me deslicé entre los árboles como un conejo. No
percibieron mi presencia. Me acerqué, hablé con ellos y acordamos realizar
cuatro sesiones en distintos lugares del parque.
En la última sesión me volví audaz. Le indiqué al
joven que la besara de una sola vez, con calma y en silencio. Ella se negó,
temerosa de que algún conocido los viera en el parque y se arruinaran sus
citas. Sin embargo, tras una breve conversación romántica, la joven cedió. Él
se acercó y posó sus labios sobre los de ella, mientras yo permanecía cerca,
observando desde detrás del lente, como si asistiera a una escena
cinematográfica.
Cuando terminé, les di una fecha para recoger las
fotografías y salí del libro rumbo a casa, hacia la mesa de lectura, con el
deseo de conocer el destino de aquellos amantes que se perdieron de mi vista
entre la multitud, como una hoja que cae de un árbol y el viento dispersa en el
bosque.
Salí en busca de un autobús que me llevara a
casa. Todos estaban repletos de pasajeros, lo que me obligó a dirigirme a la
estación del tren. Cuando llegué, ya había partido. Quedé atrapado dentro de la
novela sin haberlo previsto; todas las salidas estaban cerradas. Incluso el
taxi me resultaba extraño y amenazante, hasta que terminé vendiendo mi cámara,
después de revelar las fotos y entregarlas al guardia del parque.
La única solución que se me ocurrió fue avisar a
mi familia. Llamé a mi hermano, quien me había advertido que no entrara a mi
habitación durante la lectura y que cerrara la puerta detrás de mí. Pero había
olvidado el título de la novela. Mi hermano Ahmed era un lector apasionado de
libros religiosos; ¿cómo convencerlo de que estaba leyendo una novela romántica
sobre dos amantes en Brasil? Pensé en extenderle la mano para que me sacara de
allí, pero sabía que no sería fácil. Decidí arrastrarme hacia él cuando rompió
la puerta de mi habitación y entró. Aun así, me sentía prisionero del mundo
narrativo por haber olvidado el título del libro. No revisó mis cosas. Tal vez
el título era “El amor en un parque público” o “La última arena sobre la colina
del viento”. No me encontró ni el parque ni las arenas de Brasil. Y aquí sigo,
esperando que los lectores me rescaten para regresar sano y salvo a casa.
Traducción Abdul Hadi Sadoun
Husein Kamel Sadoon es un cuentista iraquí
contemporáneo pertenece a la nueva generación de escritores de cuento en Irak
posterior a 2003. Inició su trayectoria centrada en el relato corto, y su
estilo se caracteriza por la experimentación artística y un lenguaje condensado
de fuerte dimensión visual y simbólica. Ha publicado dos libros de relatos; Quien
encontró la sandalia de Gandhi (2022) y El barrendero del Apocalipsis (2025). Es considerado una de las voces narrativas prometedoras
que buscan renovar la forma y el contenido del cuento iraquí contemporáneo.
