Patrick Van de Wiele
¿Conoce el dicho:
«El corazón sabe lo que quiere, incluso cuando eso entra en conflicto con la
mente»? Pues bien, eso es exactamente lo que experimento cada día. Hace una
semana recibí la noticia de que había sido seleccionado para un viaje espacial
hacia el exoplaneta Trappist-1e. Salté de alegría, porque siempre ha sido mi
sueño visitar nuevos mundos, aunque eso signifique que será un viaje sin
retorno. Ahora usted dirá: «¿Cuál es entonces el problema?». Pues bien, mi
pareja no quiere asumir el riesgo de marcharse conmigo. Ahora debo elegir entre
partir de todos modos o quedarme aquí con ella.
Mi padre siempre decía: «el deseo
es el padre del pensamiento», en otras palabras, «crees algo porque quieres
creerlo». Pues bien, desde que oí hablar de una expedición de colonización
hacia el planeta Trappist-1e, mi mayor anhelo ha sido formar parte de ella. A
esto le siguió un proceso de selección difícil y prolongado, durante el cual mi
mujer se mantuvo bastante al margen. Yo pensaba para mis adentros: «ya cambiará
de opinión». Pero ahora que hemos llegado hasta aquí, esto se está convirtiendo
en un punto de ruptura…
Trappist-1e, también llamado 2MASS
J23062928-0502285 e, es un exoplaneta rocoso del tamaño de la Tierra que orbita
dentro de la «zona habitable» alrededor de la estrella enana ultrafría
Trappist-1, a una distancia de 40,7 años luz de la Tierra, en la constelación
de Acuario. El telescopio espacial Spitzer confirmó que este exoplaneta era uno
de los siete que orbitan dicha estrella. Trappist-1e tiene las mayores
probabilidades de ser un planeta oceánico similar a la Tierra.
Ahora mismo siento que me esto golpeando
la cabeza contra la pared, porque ella puede ser muy obstinada. Eso,
naturalmente, provoca discusiones cada vez más intensas, en las que ambos somos
plenamente conscientes de lo que está en juego. ¿Por qué no viene simplemente
conmigo para construir allí una nueva vida? No tenemos hijos, nuestros padres
han fallecido. ¿Qué la retiene aquí? ¿El miedo a lo desconocido? Se deja llevar
por toda clase de prejuicios que asume como verdades.
Ya me imagino la colonización de
Trappist-1e, tras el largo sueño criogénico de 40 años luz a bordo de la nave
arca. Desde que se descubrieron los exoplanetas en 2016 y 2017, me han
fascinado. Y aunque ya hemos llegado a saber bastante sobre la habitabilidad de
Trappist-1e, por supuesto aún quedan muchas preguntas. Sigo creyendo en un buen
desenlace; ya veremos qué sucede cuando lleguemos.
Pero Cassandra no cede. ¿Podrían,
por favor, ayudarme a encontrar argumentos que puedan convencerla? ¿Será mi
futuro Trappist-1e o Cassandra? Nunca pensé que mi mayor deseo pudiera
significar el fin de mi relación. Sin embargo, a medida que avanzaba el proceso
de selección, notaba que ella se volvía cada vez más reticente en comparación
con el principio. Probablemente al comenzar el proceso no creía en mis
posibilidades de éxito, pero ahora se acerca el momento en que debe decidir si
se queda o me acompaña.
Gracias a mi trabajo como
bioquímico, enseguida reuní las condiciones para ayudar a estudiar la vida
allí. Imagínelo: reconstruir una sociedad desde cero y dejar atrás todos los
factores negativos de la Tierra. Un nuevo paraíso.
Mi amor por ella se interpone ahora
en mi deseo más profundo. Y esa tensión provoca cada día aún más estrés. Tengo
la sensación de que empezamos a evitarnos, para esquivar discusiones que de
todos modos no llevan a nada. ¡Su obstinación frente al deseo de mi corazón!
Mi mente dice: «adelante», mientras
que en mi corazón, nuestro amor de tantos años me detiene. Sea cual sea la
elección que haga, dolerá: si me marcho y dejo a Cassandra atrás, o si me quedo
y luego lamento no haber ido. Ella es más bien el tipo de persona que tiene los
pies en la tierra, que no quiere abrirse a todas esas posibilidades. Elige la
estabilidad, un entorno conocido, mientras que yo quiero explorar… ¿Por qué
esta elección tiene que ser tan desgarradora?
Cassandra ve peligros en todas
partes: en el lanzamiento, durante el sueño criogénico, en el aterrizaje, desde
virus extraños hasta posibles especies animales peligrosas que habiten ese
mundo. He intentado hacerle leer las investigaciones al respecto para que se informe,
pero lo descarta todo deliberadamente. A veces pienso en la imagen de un
avestruz que esconde la cabeza en la arena. Hace poco puse la canción «Wishing
on a Star», sí, lo admito, para influir en ella. Pero nada funciona.
¿Me ven ahora como un egoísta?
¿Debo buscar otro sueño? ¿Cómo puede la vida ser tan difícil? ¿Cómo puede la
razón oponerse con tanta fuerza a la emoción? Mis colegas me aconsejan que siga
mi corazón y elija a Cassandra. Pero si tomo esa decisión, ¿no acabaré
guardándole rencor por haberme apartado de mi sueño? ¿No conducirá esa
elección, al final, a una ruptura entre nosotros?
Me aferro a otro proverbio que
escuché recientemente en la televisión: «Los deseos son como las galletas de
Navidad. Tardan un tiempo en hornearse». ¿Cambiará Cassandra de opinión? La
fecha límite se acerca y debo elegir. Soy muy consciente de que tendré que
dejar atrás muchas cosas familiares, y probablemente las echaré de menos, pero
a cambio habrá toda una gama de posibilidades completamente nuevas. Nueva fauna
y flora, nuevas oportunidades para construir una sociedad lejos de la guerra,
el racismo, el cambio climático y todo lo que está fallando en nuestra sociedad
actual.
Desesperado, acudí a un psicólogo,
quien me dio el siguiente consejo: «Cuando sigues a tu ego, quieres obtener
algo del mundo exterior: seguridad, reconocimiento, amor, atención y similares.
Tu corazón es amor, presencia y aceptación, y consiste precisamente en querer
dar al mundo exterior. Durante mucho tiempo probablemente seguirás tanto los
deseos del ego como los de tu corazón, mientras que, poco a poco, el corazón
irá iluminando y disolviendo los deseos del ego. De ese modo, al final, el
corazón y la mente (sentimiento y razón) podrán acercarse cada vez más y
trabajar juntos».
—¡Ayúdenme, por favor! Pasado
mañana vence el plazo.
Patrick Van de Wiele nació en Aalst,
Bélgica, el 15 de diciembre de 1956. Actualmente reside en Herdersem,
Oost-Vlaanderen. En 1979 publicó su primer trabajo, una reseña del libro Shadow-Fire
de Tanith Lee en la revista «SF Guide». Sin embargo, unos tres años antes,
durante un periodo de desempleo, ya había escrito un relato corto de ciencia
ficción que resultó no ser lo suficientemente bueno como para ser publicado. En
1982 comenzó a escribir reseñas de bandas sonoras de películas de ciencia
ficción para la revista «Survival» del difunto Alfons Maes. Fue miembro del
staff de la revista «Cerberus», actualmente está al frente del sitio «Cultuurmania»…
y sigue escribiendo ficción.
