miércoles, 1 de abril de 2026

SOLO PALABRAS

Lídia Fedina

 

8 de enero de 2098. Entre las 11:42 y las 15:24

 Lorna D. Pool:

—¿Hay alguien ahí?

 Daisy Hamilton:

—¿Dónde estabas? ¡¿Por qué escribes recién ahora?!

 Lorna D. Pool:

—No se podía, hasta que no estuvo listo el blindaje.

 Mike Storm:

—¿Se mudaron?

 Lorna D. Pool:

—Tuvimos que hacerlo.

 Daisy Hamilton:

—¡Creí que los habían atrapado!

 Lorna D. Pool:

—No, pero papá dice que la red de impulsos tampoco es segura desde que no hay conexión de video.

 Daisy Hamilton:

—¡Como si no se pudieran falsificar las imágenes!

 Mike Storm:

—Las imágenes en movimiento son difíciles de falsificar. Hace falta equipo serio para eso.

 Daisy Hamilton:

—¡La mayoría de ellos ni siquiera sabe escribir! Con patas, garras…

 Lorna D. Pool:

—A mis dos hermanos mayores los atraparon durante la mudanza. Pero al final los abatimos a todos.

 Mike Storm:

—¡Santos genes! ¿Están en un campo de refugiados?

 Lorna D. Pool:

—No. Papá dice que a los grupos grandes los encuentran más fácilmente.

 Mike Storm:

—Según el comandante, juntos tenemos más posibilidades.

 Lorna D. Pool:

—Y también somos un blanco más grande.

 Mike Storm:

—Puede que tengan razón. Este ya es el tercer escondite en el que nos ocultamos, pero siempre nos encuentran. El olfato de los cuadrúpedos escamosos es increíble. Además, el sol y el viento no les afectan, y casi no necesitan dormir. Siguen los rastros día y noche. ¡El comandante dice que salieron realmente bien!

 Lorna D. Pool:

—Nosotros teníamos un lugar seguro.

 Mike Storm:

—Entonces ¿por qué no se quedaron allí?

 Mike Storm:

—¿Daisy? ¿Sigues ahí?

 Lorna D. Pool:

—No responde…

 Mike Storm:

—¡Si alguien se desconecta sin mensaje de salida, no es buena señal!

 Lorna D. Pool:

—¿Por qué se desconectaría? ¿Verdad, Daisy?

 Mike Storm:

—¿Daisy? ¡No bromees!

 Daisy Hamilton:

—Estoy disfrutando su pequeño diálogo. Sí. Leo. Escribo. Pero no será así por mucho tiempo. No hace falta escribir. La cabeza almacena. El cerebro almacena. No humano antiguo atrofiado. ¡Nueva especie humana! ¿Dónde están, niños? Si lo dicen, todo termina antes, y prometo que será rápido, como amiga.

 Lorna D. Pool:

—¿Qué pasa?

 Mike Storm:

—Me desconecto. Daisy ya no está. Es uno de los cerebrales. ¡Huye!

 Daisy Hamilton:

—¿Adónde, Mike? Estamos en todas partes. Ustedes nos crearon a partir de ustedes mismos. Ustedes nos hicieron. Ustedes son el pasado. ¡Nosotros el futuro! ¡Ustedes querían este futuro! ¿Llega el cambio climático? Que haya supervivencia. ¡Eso aprendiste!

 Lorna D. Pool:

—¿Quién eres?

 Daisy Hamilton:

—No Daisy. Ella fue aprovechada. Alimento para los escamosos. Buen final, útil.

 Lorna D. Pool:

—¡¿Se comieron a Daisy?! ¡¿A un ser humano?!

 Daisy Hamilton:

—Me gustas tú. Tienes valor. Lástima que también te comerán. No yo. Yo no como humano antiguo. Pero ellos son muchos, nueva humanidad come cualquier cosa. Solo no su propia especie. Nosotros somos nuestra especie. Tú no.

 Lorna D. Pool:

—¡Son monstruos!

 Daisy Hamilton:

—¿Monstruo? Todo tiene un precio. La supervivencia también. El objetivo es la conservación de la especie.

 Lorna D. Pool:

—¡Todo tiene un precio! ¡Así se dice! ¡Ni siquiera sabes hablar y aun así te crees superior!

 Daisy Hamilton:

—Dije: me gustas. Valiente. No como Mike. Él cobarde. Huye. El habla es cosa pasada. Nosotros comunicamos más avanzado. Comunicamos pensamiento con pensamiento. Así mensaje exacto. Palabra mala. Habla tonta, vieja. Primitiva.

 Lorna D. Pool:

—¡El habla es lo que distingue al ser humano de los animales! ¡Y la palabra escrita!

 Daisy Hamilton:

—Quien no puede entender pensamiento, enviar pensamiento: comunicar, queda solo sonido y señales. Como animal. También hay así entre nosotros algunas subespecies. Primitivas. Pero mejoramos. Ellos también comunicarán pensamiento. Solo necesita pequeña intervención en genética. Método existe. Ustedes desarrollaron, nosotros perfeccionamos.

 Lorna D. Pool:

—¡Sé que nosotros los creamos! ¡Pero fue un error, no se convirtieron en humanos!

 Daisy Hamilton:

—Nos volvimos mejores. El humano antiguo casi alcanzó el objetivo. Dirección correcta, solo falta corregir. No hace falta sentimentalismo humano antiguo. No hace falta adoración al dinero, hambre de poder, hipocresía.

 Lorna D. Pool:

—¡Los hipócritas son ustedes! ¡Nos exterminan, a sus propios antepasados! Es como si yo matara a mis padres. Pero eso no lo entiendes, ¿verdad? ¿O no quieres entenderlo?

 Daisy Hamilton:

—No empezamos nosotros, niña. Humano antiguo vio que nosotros resistimos tormenta, resistimos radiación. Nosotros sobrevivimos cambio climático. Ustedes mueren. Ustedes se asustaron de lo mejores que somos. Ustedes quisieron primero matarnos, a su propia creación.

 Lorna D. Pool:

—¡Porque no tienen ni moral ni decencia!

 Daisy Hamilton:

—¿Quién dijo eso? ¿Tu papá? ¿Tu mamá? ¿Qué es moral? ¿Destruir todo, matarse entre ustedes? ¿Hacer guerra? Conozco historia. ¿Matar a otro, quitarle bienes? ¿Eso moral? Nosotros no matamos nuestra especie. Nuevo humano no mata nuevo humano: eso moral. Nosotros sobrevivimos y humanidad será mejor. Mucho mejor. Como ustedes quisieron.

 Lorna D. Pool:

—¡Nosotros no queríamos esto! ¡Ustedes nos matan y nos comen!

 Daisy Hamilton:

—Solo escamosos y habitantes subterráneos comen. Es útil. Muchos cuerpos muertos, mucha infección. No bueno. Mucha carne desperdiciada, no bueno. ¿Animal, planta comer es mejor según tú, eso moral?

 Lorna D. Pool:

—Hay que comer.

 Daisy Hamilton:

—Yo también digo eso. ¿Dónde se esconden, niños? Si dicen, menos miedo. Termina antes.

 Lorna D. Pool:

—¿Qué te crees, quimera? ¡No lo diré!

 Daisy Hamilton:

—No importa. Encontraremos. “Quimera” palabra mejor que “monstruo”. Ves, empiezas a entender.

 Lorna D. Pool:

—¡Es lo mismo! ¡Son monstruos ensamblados!

 Daisy Hamilton:

—Más o menos cierto, pero no formulación exacta. Somos mezcla de genoma terrestre. De cada animal ponemos lo mejor en genoma humano. Lo mejor para cada propósito. Muchas subespecies: aladas, escamosas, con branquias y otras. Diversidad asegura que alguien sobreviva. Y mejora: no doble, sino cuádruple hélice de ADN. Para usar siempre segmento bueno. Eso genética. Nosotros guiamos nueva humanidad, nosotros cerebrales.

 Lorna D. Pool:

—¡Eres el mismo monstruo que los demás!

 Daisy Hamilton:

—Error. Cerebrales distintos. Te explico. Tal vez sabes: en genoma humano muchas partes no funcionan. Cuando humano antiguo creó cerebrales, activó secciones inactivas, no necesitó insertar genes animales. Bastó genoma humano. Nosotros sabemos mucho. Más que humano antiguo. Ese era objetivo: usar más cerebro.

 Lorna D. Pool:

—Si son tan inteligentes, ¿por qué no pueden hacer la paz con nosotros? ¿Por qué tienen que exterminarnos?

 Daisy Hamilton:

—Ustedes igual se extinguen. Como dinosaurios y otros. Humano antiguo agresivo, quiere solo él vivir. No se puede negociar. Miente, engaña. Intento inútil. Cambio climático ocupa toda energía. Se preparan viviendas subterráneas por tormentas. Viviendas submarinas. Para eso energía necesaria. Muchas especies mueren en Tierra. Nosotros llevamos bajo tierra lo que puede, mientras cambio ocurre. Allí producimos alimento, obtenemos energía… hace falta muchas ideas. Humano antiguo obstáculo.

 Lorna D. Pool:

—¡Claro! ¡Solo nosotros somos los culpables!

 Daisy Hamilton:

—No entiendes, niña. Digo distinto: humano antiguo es enfermedad, mayor problema del planeta. Debe extinguirse. La vida es lo importante. No qué forma vive. Pero una idea encuentra camino para la vida. Nació nueva humanidad. Esta continúa. Tal vez entiendas, tal vez no. Pero ya no escribo. Hemos localizado tu posición. Vamos por ti.

 Lorna D. Pool:

—¿Me localizaste? ¿De verdad? Nos subestimas, aunque admites que nuestra idea fue brillante. ¡Ustedes sobrevivirán porque nosotros así lo quisimos!

 Lorna D. Pool:

—¿No respondes? ¡Buena suerte con el repetidor! ¡Nunca nos encontrarás! ¡Nunca! ¡Estamos allá arriba, idiota!

 Daisy Hamilton:

—¿Allá arriba dónde? ¿En montaña?

 Lorna D. Pool:

—¡No seas tan limitado! Claro, así los diseñamos. Me desconecto. Para siempre.

Lídia Fedina vive en Budapest, Hungría. Además de libros infantiles y de cuentos de hadas, ha publicado novelas para jóvenes, ensayos científicos, novelas policiales e históricas. Entre sus libros de ciencia ficción y fantasía se destacan A bűn kódja, Virokalipszis, Idiótazás, Az elfelejtett varázsigék. También participó en varias antologías y publica cuentos con regularidad en revistas como Galaktika y SF.Galaxis, lo que le ha permitido recibir el Premio Zsoldos de ciencia ficción, siendo la primera mujer en su país que recibe tal galardón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario