martes, 21 de abril de 2026

OTRA VEZ DESDE EL PRINCIPIO

Dominik Lenarčič

 

Estamos sentados en la cafetería. Lucijan está frente a mí, mirando el poso de su café. Me recuerda a un gitano que lee la fortuna en los restos de la taza. Si se lo menciono, se enfadará. Todavía está enojado conmigo. Yo, inquieta, estrujo el menú entre las manos. Ya no sé qué más intentar. Es viernes y atardece. No muy lejos, la camarera le cuenta a su compañera lo de “la mujer grosera del abrigo azul”. Junto a nosotros se sienta un estudiante, que pronto se marchará.

—¿Sabes qué me gustó de este lugar? —lo miro—. La otra vez tomé una mimosa. ¿Sabes lo que es? Es vino espumante con jugo de naranja. La camarera me dijo que las sirven en las bodas.

Mi futuro exnovio no se inmuta, ni gruñe. Desde que ocurrió aquello, ya no me habla. En cierto modo, me parece bien. Ese silencio significa que aún estamos juntos. Mientras no pronuncie esas fatídicas cinco palabras, puedo seguir esperando que algo se arregle.

—Mira, esto no va a funcionar.

La puta madre.

—No sé qué esperas de mí, Jasna. ¿Que corra detrás de ti como un borracho enamorado? Eres terriblemente ingenua si crees eso.

El estudiante se levanta y se dirige a la puerta. La campanilla anuncia su salida. Yo esperaba que se quedara más tiempo. Lucijan por fin levanta la mirada.

—Dime: ¿por qué?

¿Por qué? Intenté explicártelo, pero me mirabas como si estuviera loca. No, no puedo responderte. No puedo contarte aquel encuentro si no quieres escucharme. Solo puedo decirte:

—No lo sé. De verdad no lo sé.

Lucijan suspira y baja la cabeza. Veo que contiene las lágrimas.

—No quise hacerte daño, L…

Lučko. A veces le gustaba que lo llamara así, aunque nunca lo admitió. Pero si lo llamo así ahora, se enfurecerá y me insultará, llamándome zorra sin corazón. Lo sé, porque ya pasó.

—Por favor, olvidemos esto —le digo—. Sigamos adelante.

Suenan de nuevo las campanillas. El estudiante ha regresado: olvidó su billetera. No se quedará.

—¿Adelante adónde? —dice amargamente Lucijan—. Yo lo único que quisiera es volver atrás.

Yo también quisiera volver atrás, estoy a punto de decirle, pero nuestro camino es lineal. El pasado ya está escrito, solo podemos seguir adelante. O girar en círculos… El estudiante vuelve a irse. Pronto vendrá la camarera y le preguntará a Lucijan si puede llevarse su taza. A mí ni siquiera me mirará. Palpo el bolsillo del abrigo azul que he colocado sobre la silla. Tendré que empezar otra vez desde cero. ¿Qué debería hacer diferente esta vez? Debo inventarme algo. Lucijan sigue mirando su taza. Me pregunto qué futuro habrá leído en ella…

—¿Puedo llevarme esto?

Lucijan sonríe a la camarera.

—Sí, claro.

—¿Desea algo más, señor?

—Solo la cuenta, por favor.

—Muy bien. Venga conmigo a la barra.

Y se alejan. Desde lejos los observo sonreírse mutuamente. Tal vez, en su futuro, se vea con ella. Saco del bolsillo del abrigo un cuadernito y la pluma mágica. Lucijan ya ha terminado. Regresa; su mirada solo apunta a la salida. Cuando pasa junto a mí, intento tomarle la mano. Él la retira y se apresura a salir. Campanilla. Se acabó.

Abro el cuaderno en una página en blanco. Por centésima vez escribo la primera frase: Estamos sentados en la cafetería.


Dominik Lenarčič nació un día antes del 13.º aniversario del desastre de Chernóbil. Esta es probablemente la razón más creíble de su fascinación por lo aterrador y lo mórbido. Hasta el instituto, no mostró un gran talento para la poesía y la escritura. Sin embargo, al convertirse en editor del periódico inglés de la escuela, su talento se reveló. Al ingresar a la universidad, eligió un programa de estudios con mayor orientación literaria y se sumergió en las turbulentas aguas literarias eslovenas. Recientemente completó su tesis de maestría en bibliotecología. Sus obras concisas y a menudo conmovedoras pueden leerse en los portales Pesem.si, LUD Literatura y Koridor – križišča umetnosti, así como en las revistas Novi zvon/Nebulae, Mentor, Liter jezika, Sejalec y Supernova. Trabaja como editor jefe adjunto en esta última desde 2023. También ejerce como crítico literario ocasional, y sus reseñas se han publicado en el periódico Delo, entre otros. Entre los autores de ciencia ficción y fantasía, le gustan Stephen King y los autores de distopías clásicas (Zamyatin, Huxley, Orwell). 

 

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