viernes, 6 de marzo de 2026

EL MUNDO DE DOS SOLES

Rosa Lía Cuello

 “El cuerpo tiene recuerdos

 que la memoria ignora.”

 Alberto Laguna

 

 

Los dos soles naranja alumbran la resquebrajada tierra. El calor levanta el polvo que se eleva hasta fundirse otra vez con la atmósfera. El mundo es muy distinto a lo que algunos conocimos, y solo nos queda el recuerdo y la culpa.

De todas partes están llegando grupos de seres que alguna vez fueron diferentes y se agrupan frente a la cueva del líder. Sus vestimentas son harapos, telas raídas, pieles de animales que ya no existen. Los pies descalzos y acostumbrados ya no sufren la tortura del suelo pedregoso. Sus cabellos ralos dejan ver la tierra adherida, la suciedad los embandera.

Igual llegan cruzando desiertos cotidianos, hay solo hombres de cuerpo vencido y ajado, de piel grisácea y áspera por la falta de agua.

Hoy es el gran día, luego de años de silencio el jefe mostrará lo que todos esperan.

El odio y el dolor, la falta de líquido, el resentimiento por lo que no supimos conservar, el miedo al futuro para nuestros hijos que caen en el desierto como pájaros heridos, hacen que hayamos perdido el respeto por nosotros, por las tradiciones que un día juramos conservar.

A veces el más mínimo intento por recordar el pasado hace que nos convirtamos en seres aún más solitarios, en individuos faltos de fe, de confianza.

La muchedumbre está perdiendo la calma, piden por el jefe, se impacientan. De todos modos esto es lo que pasa cada siete años cuando la memoria insiste en perpetuarse y uno se da cuenta que otro ciclo se cumple e intenta recordar y descubre que ni siquiera el cuerpo responde. Entonces se lleva a cabo la ceremonia. Ah, por fin, allí está.

 

“Hermanos, compañeros de soles, hombres del año 2070, ha llegado el día, voy a mostrarles otro de los tesoros de tiempos pasados. Quiero que miren bien, y que escuchen atentamente, de ello depende la veracidad de la historia. Tal vez no estemos todos cuando llegue ese día. Cada uno de ustedes debe recordar lo que se diga para tiempos venideros, porque habrá un futuro cuando lleguen las naves, entonces podremos contar nuestra historia. No perdamos la esperanza, que es lo único que nos mantendrá vivos. Por eso deben recordar lo aprendido para que este planeta alguna vez vuelva a ser un mundo rico. Lo que verán es una réplica, un fragmento de algo maravilloso, que se organizó sobre el techo de un lugar sagrado y merece ser tenido en cuenta, porque es una parte infinitesimal de nuestra propia existencia.”

 

Ahora saca un pliego de entre sus pieles y lo extiende frente a nosotros. La exclamación es unánime, los ojos azorados y resecos generan lágrimas que mojan los rostros desacostumbrados al líquido. Ya no lo escuchamos. Tocamos y probamos la sal de los siglos que se desliza lenta por el rostro. Todos entendemos que acabamos de recuperar algo vital para el humano. La imagen de un hombre desnudo y musculoso que parece salir de la tierra con el brazo extendido y un tanto laxo, mientras Dios en una nube y rodeado de ángeles casi lo toca con su dedo para darle fuerzas, hace el resto y todos caen de rodillas ante esa alegoría del ser que representa dos planos de realidad, uno de los cuales fue nuestro propio principio.

Rosa Lía Cuello es Técnico Superior en Diseño Gráfico y Publicitario, escritora y plástica. Vive en Cañada de Gómez. Ganó premios y menciones nacionales e internacionales en Poesía, Cuento y Cartas de amor. Participó de numerosas antologías en Chile, España, Perú, Méjico, Francia y Argentina. Fue Vice-presidente de S.A.L.A.C. y dirigió el departamento de arte en Revista La ciudad distante. Publicó: Dentro de mí (2001, poemas), Es todo el silencio (2014, poemas), En el nombre de la madre (2019, cuentos) y Mientras un ángel bebe de mi sombra (2022, poemas). Participó del proyecto “Santa Fe lee y crece” Condujo el programa “Palabras con sentido” en Radio Cultural Online. 

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