jueves, 4 de junio de 2026

LIUDMILA

Detelina Barutchieva

 

Hola, todavía creo en el amor, podría ser tu media naranja; si quieres lo intentamos. No me describas cómo te ves, lo puedes hacer dentro de un mes, cuando sepamos si somos o no almas gemelas.

Toda una vida no alcanza para aclarar cosas mucho más simples, de qué color serán las paredes del salón, blancas o verdes, la cocina puede ser en amarillo, aunque el amarillo no siempre consigue el dorado, recuerda al color del limón, se pone agrio; por otro lado, el ocre aplaca, todo sea por demostrar tus habilidades culinarias.

Jamás tomes una decisión apresurada. Carne de vaca con habas, cerdo con coliflor, pastel de papas, un salpicón simple. Duelos y quebrantos, tal vez. Las doce verduras para la sopa me descorazonan, nunca menos, decía mi mamá, cortadas en cubos y rebanadas, zumo de tomates, las cáscaras, las pieles, los cueros, las semillas, los desechos que se desparraman por la cocina. En verdad, los demás detalles del hogar son piedras cobardes escondidas bajo el agua. Cómo debe verse cada cual, cómo ha de comportarse cada cual, qué ha de decir y qué no, en qué tono. El tono es motivo indiscutido de escándalos. Se molesta cuando arrastras mi nombre... No me hables con displicencia. No grites, pero si estás chillando…

Las preguntas también pueden ser molestas, escuchas lo que dices, no somos idiotas, ten un poco de respeto y etcétera, etcétera, hasta que se rompen platos, se golpean puertas y otros actos no muy decorosos, que quedan grabados en nuestros tiernos corazones.

A Liudmila le toma meses entender si somos o no almas gemelas. No define cómo vamos a contactar, aunque es casi seguro que será epistolarmente, mediante notas y cartas. Escribiremos lo que se nos pase por la mente, ejercitaremos nuestro cerebro en expresiones exquisitas o más simples, vamos a inventar cualidades y desventajas, vamos a disfrutar este pensar cruzado, desde lejos. Otra cosa es enfrentar al interlocutor en vivo, que vea cómo te tomas el café, cómo ingieres alimentos, que caiga en medio del flujo de tu conciencia pero que no alcance tu esencia ni siquiera después de muerto. Lo segundo es como jugar a la ruleta, entregarse a la casualidad, un desafío a las circunstancias; aferras al tigre por la cola, piensas que está domesticado. Él dormita, pero no se pierde ni un movimiento, observando todo a través de los párpados entrecerrados.

Liudmila, así se presenta ella, temblaba de amor, desencantada de sus últimos novios, optimista en cuanto a un final feliz. El final feliz es el leitmotiv en el que cree. Esta vez ha decidido confiar en el destino: una amiga se casó exitosamente con un sueco, otra consiguió un suizo, le podría suceder a ella, ¿por qué no probar suerte? Reconoce que hasta el momento le han contestado tres: dos de Europa Oriental y un danés. Él es definitivamente gris, pesimista, tenía experiencia con las eslavas, estaba desencantado de sus caprichos, le cansaron sus pretensiones. No respondía preguntas, prefería hacerlas él, si le gusta la comodidad hogareña, si le apetece visitar bares y restaurantes, si quiere tener hijos. Qué opina acerca de bailar el tango. No había entendido si era terriblemente celoso y dominante o si estaba sacando cuentas para engancharla en un negocio medio turbio. La relación terminó de por sí, un día no le contesto, y él no la buscó más. Los otros dos le tomaban el pelo, que si sabe lo que es el amor, si no está buscando un provecho material y que llame amor a eso. Por supuesto que no se va a casar con un perdedor, alguien que no encuentra su lugar en ninguna parte; un hombre debe estar en condiciones de mantener a su mujer, había dicho.

Ja, ja, ja, se reían por escrito, pero, ¿por qué no podría ser al revés? Se imaginaba las voces, cínicas y traviesas. Hay un número increíble de hombres en el mundo, no se trata de casarse de inmediato, ya que, claro, no quisiera atarse sin perspectivas ciertas. ¿Qué significa sin perspectivas?, le preguntaron ellos. Pues, que sea maricón, o casado, que solo quiera pasarla bien conmigo, que me rompa el corazón, que me enamore, que haga de cuenta que quiere algo serio y después resulte ser un globo pinchado; que yo sufra sin sentido. Olvídalo.

Las almas gemelas no se encuentran así como así, puedes recorrer medio mundo, buscarlas con una lámpara, como Diógenes, basta con que estés en estado de aguantarlo, de soportar sus rarezas. Pues cada persona es rara a los ojos de demás.

Lo importante es que no te importe un bledo, y que tengas buen sexo, de calidad. ¿Qué es el sexo sin alma? Yo busco un alma, lo sé, en alguna parte me espera mi media naranja, estoy convencida, un día nos descubriremos. Soñadora, sensible y sentimental, tierna y suprema, capaz de entregarse por completo al amado, de desnudar los secretos de su corazón, de regalarle los días que le quedan; lo acariciará y lo mimará; una mujer de principio a fin, buena en el sexo, pero el sexo no puede ser la causa única y originaria, sino solo el resultado de la fusión de las almas. Los cuerpos siguen el curso de las almas, no hay modo de que no lo sigan, las almas son lo fundamental, el principio que guía.

Vierte sus pensamientos, los ordena en palabras y oraciones, guarda las anotaciones en el cajón de su escritorio. Por ahora serán un secreto.

Conseguir alguien que sea tu par es mucho más que tener sexo, no sé exactamente qué es, no lo he descubierto todavía. Tal vez suceda que estés listo para aceptar las diferencias, la personalidad del otro así como es. He escrito que conozco parejas que se amaban de un modo increíble, que se habían casado envueltos en una devoradora pasión, que confesaron haberse amado en un sinfín de lugares. No hay un rincón del parque donde no lo hayamos hecho, ¿no es cierto, cariño? Luego la pasión se enfrió; el viento se llevó las cenizas.

Me recuerdas al danés; él expresaba pensamientos semejantes, los cuales olían a materia descompuesta, a oscuridad. Yo quiero algo más claro, lo buscaré y lo encontraré, sé dónde.

Si no te las arreglas con la oscuridad, apenas si podrás decir que alguien es tu par; en el ser humano existe lo claro y lo oscuro, en un momento emerge uno, al siguiente el otro, debes entenderlo.

De ser objeto de atención pasé a confesor. En honor a la verdad no rechacé del todo su modo de pensar, a pesar de que era triunfalista y por eso, un tanto blando. Buscaba sensibilidad y fidelidad, pero por experiencia propia sé que los sensibles solo son fieles a sí mismos, a sus propios sentidos y emociones. Son egoístas y se ofenden con facilidad, sufren en extremo la falta de semejanzas, su ego no perdona a nadie. Quería protegerla: ten cuidado de cómo te acercas al emotivo, cómo le dices lo que sientes, fíjate si te va a entender, ya que no está en su ser captar a los demás. Esto se ve después de unas cuantas copas, el examen de la hermandad, besos y promesas, noches locas, después, mañanas sobrias, cuando te preguntas quién es ese que está a tu lado.

Estábamos al comienzo de nuestra relación; tomaba todo literalmente, por lo que cualquier cosa que yo dijera le parecía una grosería, una intromisión falta de ética; era lo único que necesitaba para ofenderse y retirarse.

Tal vez no te descorazones si se ha ido; si has comenzado, inténtalo, bien sabes que así se dice, quién busca, encuentra, le contesté.

Ella calló durante un tiempo, luego escribió que no tengo dones, que no coincido con sus concepciones, ni respecto al amor, ni a las almas gemelas, que provoco confesiones, que a continuación me pierdo en mí mismo, que no me va a contar su vida, que apenas si la podría entender. Se siente insegura, falta de confianza, esto complica la comunicación. Dudo que yo sea su alma gemela.

Puede que sea gemela, que te incite, para ahorrarte dolores, escribí.

Cuídate, amigo, encontraré a quién busco, por ahora adiós, llámame si algún día te da por creer en el amor.

Me llamó al cabo de un año, me casé con la persona que buscaba. Te mando fotografías, soy feliz, te deseo a ti también la misma alegría. Era bella, joven, con una sonrisa agradable. Lo más probable es que quisiera hacerme sentir celos. Al cabo de un año recibí una noticia breve, todavía es feliz, solo que el sexo entre ellos dejó de ser interesante. Le echo el ojo a los hombres a mí alrededor, les toco de memoria ciertas partes, me fijo en sus ojos, tiemblo como una ninfómana. Debe existir una solución a este problema, parece que estoy hechizada, dame una receta.

Me llamó después de varios meses: salí adelante, tengo novio, no es mi alma gemela, pero la paso bien.

Le advertí, sobrevendrá una tempestad, si no quiere divorciarse, que no pierda de vista a su marido. Acaricia su vello a contrapelo; tiene amor propio, se siente herido con facilidad.

Eres un hombre extraño, leí. No soy un hombre, sino una mujer, contesté. Tú nunca me lo preguntaste.

Pidió que nos viésemos. Nos emborrachamos, compartimos todo lo referente al amor, sobre nosotros, sobre los hombres y la vida. Discutimos el tema hasta el final. Nos hicimos increíblemente cercanas, las confesiones nos llevaron al borde de la inconsciencia, nos reíamos a voces de las vicisitudes de la filosofía y de las realidades del ser, nos separamos con un sentimiento de complicidad.

Evidentemente éramos almas gemelas. Y ambas partimos con bolsos llenos de esperanzas. ¿Y qué otra cosa podríamos masticar, qué más podríamos ilustrar y explicar? Cuando todo está claro, los pensamientos son una cosa, la creación: algo muy diferente.

Incluso nos besamos.

No nos volvimos a escribir.


Traducción del búlgaro: Eliza Popova



Detelina Barutchieva ha trabajado durante largos años como redactora en la Televisión Nacional Búlgara. Es guionista de series de emisiones televisivas y documentales, como Hombres del Renacimiento de hoy, El tercer ojo, Ju o el arte de vivir, De nadie, Muere con rapidez, Metodi Savov, la cruz de un ser humano. Su cuento "Rana, príncipe", publicado en 2003 en el periódico Nosotras, las mujeres, ha sido galardonado con un premio en el Concurso Internacional de Literatura organizado por el Foro de Mujeres del Mediterráneo, con sede en Marsella, Francia. El primer libro de la autora en español es Hola y adiós, una colección de cuentos cortos que se publicó en Bulgaria en 2009 y en Argentina en 2015. Su primera novela se titula Amores, y fue editada en 2010; la segunda es La jaula, de 2013. Actualmente la autora trabaja en una serie de ficciones cortas que compondrán su próximo libro.

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