Francisco Pacheco
—¿Hola cómo estás,
qué me cuentas?
—Hola,
y aquí de nuevo viendo mi celular, eternamente escroleando información, cómo
cambia la vida, antes de todo esto mis vicios eran salir, hacer deporte, leer,
hacer cosas. Los excesos tenían todo que ver en mi vida. Me siento sola, quiero
poder hacer lo que hacía antes, tengo ganas de salir pero no me da el cuerpo,
la cabeza quiere estar metida en un torno sin fin de información dando vueltas,
tratando de dar una forma, ¿que necesito para estar bien?, no lo sé, solo sé
que mi vida se convirtió en algo difícil de manejar, trato de hacer cosas
pequeñas y no puedo, me bloqueo, me quedo paralizada, quiero salir pero me
quedo en blanco, pero dame un problema complejo, he ahí cuando salen mis súper
poderes, resuelvo todo como si fuese un experta en el tema, muchas veces me
saco las soluciones del culo, pero es por mi creatividad no por mi sabiduría,
soy una polímata, algo que en la actualidad no es bien visto, en un mundo donde
la expertise lo es todo. No tengo valor, ni valentía para aceptarlo, las
pastillas son mi mejores compañeras, pero cuando las dejo me convierto en una
baba para solucionar cosas difíciles, hasta lavar la ropa es algo que me cuesta
cuando no tengo ganas de nada, me gustaría tener un trabajo de oficina de ocho
a cinco que me permita regular mi bienestar, pero no existe esa posibilidad, no
sé cómo hacerlo, creo que me estoy perdiendo, trato de seguir con todo pero
estoy desesperanzada, ¿por qué la vida cuesta tanto?, ¿por qué la gente me dice
genia?, y la vez que no hago nada, es tan confuso, me encantaría poder ser
normal, hay veces que digo: si pudiera enfocar toda esa energía gastada en
estos múltiples pensamientos sería hermoso, sé que lograría un montón de cosas
increíbles, pero no pasa, quedo en hiatus esperando a que pase, mi cabeza es
como un Ferrari pero sin volante, eso lo escuche por ahí y me hizo tanto
sentido, muchas veces le he puesto corazón a algo y he tenido grandes logros,
han sido momentos espectaculares que han llenado mi vida, pero después de un
tiempo nada de eso sirve, sin constancia… es raro porque yo ya cumplí en mi
cabeza con el ciclo de lo que quería lograr y después de eso mi motivación para
seguir desaparece, ¿cómo algo que me genera tanto placer después del logro
máximo que pudiese tener me deja de encantar?, no lo entiendo, me gustaría
tener una pasión que no tenga techo, que pudiese seguir eternamente en esa
cumbre de fanatismo y encanto que tuve alguna vez, ¿por qué no puedo ser
experta y continuar?, ¿por qué mi cabeza funciona de esa forma?, me da rabia
pensar en las millones de oportunidades que perdí por perder la pasión, ya
estoy cansada me cuesta seguirle el ritmo a la vida, y no por irresponsable, sé
que cuando algo me gusta o me entusiasma voy hacer todo lo posible para que
salga perfecto y seguimos con los peros infinitos que no me dejan avanzar, que
terrible situación, que terrible seguir así, ya no quiero, ni en el amor me va
bien, porque dejo de pensar en las personas con mucha facilidad cuando se van,
o se convierten en una obsesión estúpida que hace que me dejen de lado, ninguna
de la dos opciones que tengo me facilitan la vida, o evito o me apego y cada
cosa que hago gira en torno a eso, no sé qué más puedo hacer, quiero vivir pero
mi cabeza no me deja, con decirte que cuando me meto a la ducha es un suplicio,
me quedo pegada haciendo otras cosas antes de entrar, como si le tuviera fobia
al agua, pero una vez adentro me pega el agua caliente en la espalda y me quedo
de brazos cruzados filosofando de la vida por mucho rato, también cuando me
acuerdo de una cosa que tenía que hacer termino haciendo diez y no hago lo que
tenía que hacer, es terrible, pero lo más extraordinario es que si me das un deadline
para hacer cualquier cosa, sale como si nada, no lo entiendo, para prepararme
un café tengo que computar como si estuviese en la NASA pero para hacer el
análisis de por qué no funciona un proyecto en un día lo tengo listo, jajajaja,
ya he experimentado todo de todo y en todo, y aun así no quiero nada con nadie
en nada, ya me aburrí. Ya, a seguir, una sonrisita y darle para adelante, me
voy, cuídate, otro día seguimos hablando.
—Bueno,
querida, que estés bien y ánimo en algún momento todo va a salir mejor.
Ese fue el último chat que tuve antes de que Lilia se fuera de este plano, creo que debí tener más paciencia. Y nada, cada uno pide ayuda como puede y no me di el tiempo para hacerlo, no me di el tiempo.
Francisco Pacheco, nacido en Chile, es el miembro más joven
del taller de Poli Delano.
