Relja Antonić
Ya no queda
esperanza alguna. O al menos estamos consumiendo las últimas reservas. No queda
ningún lugar del que extraer la energía que necesitamos para alimentar nuestras
máquinas e iluminar nuestros jardines.
Sé que recibirán este mensaje
dentro de muchos años. Treinta, para ser exactos. Si dependiera de mí, ni
siquiera lo enviaría. Pero nuestros antepasados iniciaron esta tradición y por
eso llamo a la Madre Tierra. Aunque nunca hemos recibido respuesta alguna, les
hago llegar este informe. No sé si todavía queda alguien con vida ahí abajo,
pero deseo que así sea.
Sé que nuestra partida debió
alterar la rotación de nuestro planeta natal. Sé que quizá todos hayan muerto
en los cataclismos que debieron desencadenarse. Pero, si siguen ahí, Houston,
por favor comuníquense con nosotros. Esperaremos. Esperaremos otros sesenta
años, otros doscientos años, el tiempo que sea necesario para que los hijos de
mis hijos sepan que el planeta de origen no desapareció cuando abandonamos los
cielos de la Tierra.
Para cuando nuestro mensaje los
alcance y su respuesta llegue hasta nosotros, tal vez todos hayamos muerto: nos
estamos quedando sin electricidad. Pero, mientras quede alguien con vida, sepan
que responderemos y que recibirán un segundo mensaje dentro de noventa años
terrestres. Por favor, Houston, no nos ignoren. Nosotros no los ignoraremos. Si
dentro de nueve décadas no reciben una respuesta, sepan que no los habremos
abandonado. Sepan, en cambio, que nos habremos extinguido y que este capítulo
de la saga de la colonización espacial habrá llegado a su fin.
Que les vaya bien, y ojalá volvamos
a saber de ustedes.
Houston, los llamo,
tal como mi ancestro enseñó a su hijo a hacerlo y este, a través de incontables
generaciones, me lo enseñó a mí. Han pasado innumerables años llenos de
dificultades mientras la Luna, transformada en una nave generacional, derivaba
por la inmensidad del vacío. Aun así, perseveramos. Les agradecemos el único
mensaje que recibimos de ustedes, allá en tiempos de mi bisabuelo. Espero que
todavía sigan ahí. Nosotros seguimos buscándolos.
¡Houston, tienen que ver esto!
No solo hemos vuelto a recolectar
la luz de las estrellas para satisfacer nuestras necesidades: nuestros jardines
florecen, los generadores de oxígeno y todos los demás sistemas funcionan mejor
que nunca, a plena capacidad, algo que jamás nos atrevimos a imaginar. Por
suerte, toda la maquinaria es completamente automática, porque hace mucho que
olvidamos nuestros conocimientos de tecnología... y también de astronomía,
salvo por saber en qué región del espacio debemos buscar la Tierra.
Si envían su respuesta dentro de
treinta y seis años, la recibiremos dentro de setenta y dos. Si logran
sobrevivir a la épica catástrofe que sigue asolando la Tierra, mientras el
planeta gira y se tambalea sin cesar, privado de su satélite y de su eje estable
de rotación, sepan esto: la colonización ha funcionado. Creemos firmemente que
encontraremos un nuevo planeta relativamente habitable, o quizá toda una serie
de ellos. ¡La esperanza sigue viva!
Si todavía están ahí —y de verdad
espero que así sea—, hágannos saber de ustedes e infórmennos sobre su
situación.
Durante todos estos milenios, la
Luna, expulsada por la onda gravitatoria, por fortuna no se perdió en el
inmenso vacío que constituye la mayor parte de nuestro universo. ¡Ahora tenemos
energía de sobra! En este momento orbitamos alrededor de Arcturus.
En las eras venideras tendrán que contemplar el amanecer de nuestro nuevo Sol. Ocupa todo el horizonte cada vez que somos bendecidos por un alba, aunque los amaneceres son escasos y llegan con intervalos increíblemente caóticos, si es de fiar el calendario instalado en los tiempos de la antigua Tierra. ¡Nuestro nuevo Sol llena cada amanecer una parte mayor del cielo!
Relja Antonić nació el 17 de diciembre de 1988. Vive y trabaja en Šabac, Serbia, y escribe e ilustra desde hace más de 10 años. Colabora en al menos tres revistas, ha publicado relatos en varias antologías de países de la antigua Yugoslavia y es probable que se considere a sí mismo un escritor de fantasía.

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