jueves, 16 de julio de 2026

MYSTERIUM

Tom Bradley

 

Esta música tiende hacia un erotismo malsano.

Shostakóvich

 

Si la literatura permanece pegada entre cubiertas mates, o desparramada sobre la pantalla de una máquina muerta, la misa de Scriabin exige una inmensa garganta abierta en la estratósfera cristalina del Himalaya.

Se celebra en una región proteica, una basílica construida –o nacida– para la ocasión, un santuario que, como una ameba unicelular, debe retorcerse e hincharse conforme lo exige el contrapunto. Scriabin dice: «No está concebido únicamente con una sola especie pétrea, uniforme, sino que se modula junto con mi Mysterium

Investido como Celebrante, Scriabin cabalga su atril palpitante en el ábside abovedado de ese templo gaseoso e hierofánico, cuya arquitectura se vuelve aún más maleable gracias a aerosoles psicoactivos y a las tonalidades proyectadas por un clavier à lumières.

Azuzando y desafiando a una orquesta de miles de músicos, los impulsa a rasgar acordes aumentados con oncena sostenida. Bandas indómitas y coros mixtos antifonales, incapaces de contener su eros en palabras, regurgitan el Icor Demiúrgico desde gargantas tanto sobrehumanas como infrahumanas.

Sudando, dilatándose bajo las bóvedas con ménsulas, campanas del tamaño del casco de un yate, de oro aleado con electro extraído del éxtasis de Ezequiel, cuelgan inmóviles entre cúmulos tormentosos, impregnadas y sembradas con doce toneladas métricas de benjuí, estoraque, mirra, gálbano, sándalo amarillo y canela, alimentando hogueras encendidas por la multitud en oración, que, al séptimo día de orgasmo colectivo, se vuelve ella misma semejante a una nube, indistinguible de las brumas esquizotóxicas que derriten los murales.

El armazón planetario lucha con desesperación por liberarse de las reiteraciones por cuartas de do, fa sostenido, si bemol, mi, la y re: el agónico Acorde Místico Ruso atormenta timpánicamente al universo entero. Las proezas prometeicas de técnica diabólica de Aleksandr Nikoláievich absuelven la irritación purgatorial de los feligreses hasta desembocar en una estable tríada de fa sostenido menor.

Esa normalidad sonora marca el compás final cuando congregación y clero, todos mezclados como un perfume en un tocador, quedan atomizados. No es la Noche, sino la Velada de Brahma.

El misterio alcanza su propósito puránico: la absoluta aniquilación de la humanidad y el nacimiento de una raza saludable de houyhnhnms a partir de sopas primordiales que fosforecen en charcas sobre misericordias reducidas a polvo.

Scriabin, tras haber atravesado con valentía el Manvantara, rompe aguas en la dorada Satya Yuga.

Tom Bradley ha publicado treinta y seis volúmenes de poesía, ficción, ensayos y guiones cinematográficos en editoriales de Inglaterra, Canadá, Suecia, Japón y Estados Unidos. Varias de sus novelas han sido nominadas al Editor's Book Award, al New York University Bobst Prize y a la AWP Series. La revista parisina 3:AM Magazine le otorgó el premio al Mejor Libro de No Ficción del Año en 2007 y 2009, y una de sus novelas gráficas más recientes fue incluida parcialmente en la antología &Now Award Anthology. Sus artículos periodísticos y ensayos críticos han aparecido en publicaciones como Salon.com y son difundidos con frecuencia por Arts & Letters Daily. Denis Dutton, editor de ese sitio —«una de las personalidades más influyentes de los medios de comunicación del mundo», según Time Magazine—, escribió: «Tom Bradley es uno de los escritores más exasperantes, ofensivos, placenteros y brillantes que conozco. Recomiendo su obra a cualquiera que posea fortaleza espiritual y gusto por algo tan extraño que bien podría ser genial.» Su libro más reciente es No Baudelaires in Babylon (2026), un volumen de ochocientas páginas que reúne cinco epopeyas escritas en verso blanco. tombradley.org

 

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