Alejandro Aguilar R.
Dice Hreik, el cangrejo:
Soy el cangrejo
trak trak trak que viene de la mar y aquí en la playa al verme tú, hombre, ¿te
atreves a pensar que el raro soy yo? Trak trak dicen mis tenazas que no, que te
equivocas. Yo llevo más tiempo en la playa de lo que tú en la tierra, humano, te
equivocas en pensar que raro es que hable con mis tenazas trak trak y que mis
ojos broten de mis antenas, que la coraza de mi cuerpo sea dura y que tú,
expuesto animal al mundo sin caparazón, andes desnudo desprotegido. ¿Quién es
el raro, tú, el animal que habla con la boca o nosotros? Dirás que el perro
ladra y el delfín ríe pero ninguno dice nada con sus labios sino con la
intención, con el sonido. Tú al sonido trak trak trak lo ignoras y te
concentras en lo que piensas. Hombre raro, humano de mar, no me extraña que te
extrañes porque se te olvida que eres playa, una frontera de dos mundos, do
rebota la fuerza y emerge la suavidad, do termina el infinito y comienza lo
material. Ay hombre, raro pez en dos pies, tú puedes sentir el pensamiento,
pero también creerte pensamiento, y lo que yo escucho de ti no es el trak trak
de tus ancestros, tampoco escucho en ti el instinto del viento, o la corriente
inteligente, escucho la angustia de olvidarse que vienes de la mar y en la
tierra te confundes como único y especial. ¿Apoco no crees que el árbol sea
playa también? ¿No ves en el oso la suave arena de las épocas? ¿No ves que el
ave es pez y el tiburón, insecto? ¿No ves que el vaivén del mundo se expresa
como playa, como borde, y allí es donde tú te yergues confundido como un
pedestal sobre los demás? Arráncate los ojos bestia infame para que no te
revuelvas más y hablemos de frente a frente con tenazas trak trak trak que no
tienes oportunidad de reconocerte verdadero hasta que en mí, el cangrejo, veas
a tu padre, sí en ese animal que por igual tan descuidadamente te comes con
cubiertos en la mesa solo porque sebe a mar y a ti te gusta el mar, porque soy
tu pasado e inevitable futuro. Soy la araña que teje en la sal su vida, fija su
cuerpo en el ritmo y no te rehúyo, humano, me quedo, pero no te acerques de
más, porque si me tocas te las verás con mis tenazas trak trak porque trak no
sabes tocar sin trastocar, no sabes palpar sin que duela, porque como a las
nueces, todas quieres abrir para comerte su interior, hábito de una cabeza que
no se ha enseñado a sentir sin tocar. Y cuando camine de regreso al agua, no
sigas mis huellas, sino mejor baila con tus pies esta canción que te cantan mis
tenazas, humano de mar. No camines más, baila, baila, que la canción del
cangrejo te enseñe que son tus pies las alas que te elevan pero también
extravían por seguirlo todo a toda costa, y que si les das reposo, aquí en la
playa o donde sea que estés, podrás ver que regresan a ti las tortugas a anidar,
por eso baila, escucha la silenciosa canción del cangrejo Hreik trak trak y te
advierto, que si te aceleras y corres con hambre tras de mí, puedes encontrarte
comiendo de la basura que arrojas a los ríos sin pudor, hombre humano del mar.

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