domingo, 6 de septiembre de 2026

LA CANCIÓN DE HREIK

Alejandro Aguilar R.

 

Dice Hreik, el cangrejo:

Soy el cangrejo trak trak trak que viene de la mar y aquí en la playa al verme tú, hombre, ¿te atreves a pensar que el raro soy yo? Trak trak dicen mis tenazas que no, que te equivocas. Yo llevo más tiempo en la playa de lo que tú en la tierra, humano, te equivocas en pensar que raro es que hable con mis tenazas trak trak y que mis ojos broten de mis antenas, que la coraza de mi cuerpo sea dura y que tú, expuesto animal al mundo sin caparazón, andes desnudo desprotegido. ¿Quién es el raro, tú, el animal que habla con la boca o nosotros? Dirás que el perro ladra y el delfín ríe pero ninguno dice nada con sus labios sino con la intención, con el sonido. Tú al sonido trak trak trak lo ignoras y te concentras en lo que piensas. Hombre raro, humano de mar, no me extraña que te extrañes porque se te olvida que eres playa, una frontera de dos mundos, do rebota la fuerza y emerge la suavidad, do termina el infinito y comienza lo material. Ay hombre, raro pez en dos pies, tú puedes sentir el pensamiento, pero también creerte pensamiento, y lo que yo escucho de ti no es el trak trak de tus ancestros, tampoco escucho en ti el instinto del viento, o la corriente inteligente, escucho la angustia de olvidarse que vienes de la mar y en la tierra te confundes como único y especial. ¿Apoco no crees que el árbol sea playa también? ¿No ves en el oso la suave arena de las épocas? ¿No ves que el ave es pez y el tiburón, insecto? ¿No ves que el vaivén del mundo se expresa como playa, como borde, y allí es donde tú te yergues confundido como un pedestal sobre los demás? Arráncate los ojos bestia infame para que no te revuelvas más y hablemos de frente a frente con tenazas trak trak trak que no tienes oportunidad de reconocerte verdadero hasta que en mí, el cangrejo, veas a tu padre, sí en ese animal que por igual tan descuidadamente te comes con cubiertos en la mesa solo porque sebe a mar y a ti te gusta el mar, porque soy tu pasado e inevitable futuro. Soy la araña que teje en la sal su vida, fija su cuerpo en el ritmo y no te rehúyo, humano, me quedo, pero no te acerques de más, porque si me tocas te las verás con mis tenazas trak trak porque trak no sabes tocar sin trastocar, no sabes palpar sin que duela, porque como a las nueces, todas quieres abrir para comerte su interior, hábito de una cabeza que no se ha enseñado a sentir sin tocar. Y cuando camine de regreso al agua, no sigas mis huellas, sino mejor baila con tus pies esta canción que te cantan mis tenazas, humano de mar. No camines más, baila, baila, que la canción del cangrejo te enseñe que son tus pies las alas que te elevan pero también extravían por seguirlo todo a toda costa, y que si les das reposo, aquí en la playa o donde sea que estés, podrás ver que regresan a ti las tortugas a anidar, por eso baila, escucha la silenciosa canción del cangrejo Hreik trak trak y te advierto, que si te aceleras y corres con hambre tras de mí, puedes encontrarte comiendo de la basura que arrojas a los ríos sin pudor, hombre humano del mar.


Alejandro Aguilar R., nacido en 1991, es ingeniero civil dedicado al desarrollo inmobiliario. Ávido lector desde su juventud, pasea y sube montañas como ejercicio espiritual desde 2021 y en 2024 concluye un diplomado virtual en escritura por Literaria: Centro Mexicano de Escritores (México).


 

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