Sulma Montero
La mesa había sido dispuesta para el almuerzo, los cubiertos
perfectamente alineados, descansaban al lado de los siete platos con diseños
dorados, sobre un mantel blanco que refulgía cual astro infinito. Mamá lo quiso
así; recuerdo su afán de poner con sumo cuidado cada detalle, hasta rescató del
olvido una jarra y un par de bandejas de plata que hizo brillar con pimiento
rojo. La jarra revivió cuando la llenó con agua de rosas blancas dejadas dos
noches al sereno. En las bandejas colocó, con precisión de artista, los frutos
de la pasión, las guindas, las uvas negras y las manzanas que vertían un aroma
embriagador.
Mi casa era modesta, se ubicaba en el barrio de Jobar,
a sólo ocho kilómetros del centro de Damasco.
Ahmad - Ahmed, mi fervoroso adorador, me había
conquistado con un puñado de uvas frescas, ofrecidas desde sus manos morenas,
la vez que cruzaba el mercado en busca de una cítara.
Al comenzar la guerra no sabíamos lo que nos depararía
el destino; aun así, alimentamos el sueño de un amor rebelde que brotaba
incandescente en el fondo del corazón, y decidimos realizar la fantasía de
consolidar una vida en común.
Todavía no había amanecido cuando desperté; era el día de nuestra boda.
Temblaba de emoción al imaginar cómo me entregaría a mi amado; entonces probé
los dulces que su madre me dejó, pensando en las mieses de su cuerpo.
Antes de sumirme en las aguas del último baño ceremonial, acomodé
cuidadosamente mi vestido, el velo y
el niqab sobre la cama de mi
habitación. Me sonrojó la etiqueta aún prendida en uno de sus relucientes
volantes cuajados de pedrería, la retiré despacio y en seguida acompañé el
atuendo con collares de amatista y pulseras de colores.
Con el canto de la alondra y
salvando los obstáculos del camino, llegó la maquilladora; preparaba a la vez
que cantaba, la tinta de henna roja y negra, después afinó sus pinceles
mientras yo tocaba la cítara en un arrebato de pasión. Relucían en mi piel los
dibujos florales que hizo en mis manos y pies; y el moño sencillo, con algunos
rizos que caían a los costados, me sentaba bien.
Todo estaba listo, la artista se fue contenta y quedé expectante.
Até con delicadeza a mi muñeca la moneda de oro envuelta en seda,
deseando con fuerza que sus caricias fueran el bálsamo que esperaba mi cuerpo;
luego me perfumé con chandrika, mirra y benjoui, un regalo secreto con el que
mi amado me sorprendió cuando nos vimos debajo del limonero, la noche anterior.
Ahora lo aguardo detrás de la cortina, imaginando mi vida entre sus
brazos. Él llegará con canciones, cruzará la puerta de mi casa, lo miraré
largamente a través del espejo, lo sé.
Mamá y padre también están listos, esperando.
Escucho estallar las bombas, escucho balas, pero estoy
segura de que aparecerá con su thaub blanco y su relumbrante mirada de hombre
del desierto.
Hay ruido afuera, parece que entran a la sala del
comedor, hay música, luz, alegría.
Ahora ellos me aguardan.
No sé qué pasó,
sigo de pie, pero no estoy.
No hay nadie.
Sólo un ambiente pesado.
No veo mi cuerpo, ni el de los míos: de un momento a otro nos esfumamos,
sin más; dejando las puertas abiertas, los manjares aromosos de ambrosía y los
bulbos de henna florecientes.
Dicen que fue un gas mortal para animales de sangre caliente como
nosotros, quizás tengan razón pues noto que las frutas y los objetos de mi casa
aún permanecen; hasta puedo comprender un acto así, nacido de la maldad
y la cobardía de los hombres.
Lo que no entiendo es por qué a
mí no se me pasa el amor.
¿Dónde está mi adorador, sus
brazos morenos, su aroma a desierto?
No se me pasa el amor, ni el
sueño de volver a gozar del extraño brillo de sus ojos, cuando dijo que me
amaría para siempre.
Sulma Montero es una autora interdisciplinar, nacida en La Paz -
Bolivia. Publicó: Mujer con muñecas, Infancia, Tania en flor, Capricho, Adenda (antología íntima) colección
Formas de poesía latinoamericana. Casi
poemas (poesía). Estuche
original, Escritas en bordó/Con fondo de agua dulce, (narrativa) Serena
(novela). Sus poemas han sido traducidos al hindi, marathi, inglés, portugués,
chino, ruso y griego. También se dedica a la escultura y la dramaturgia.

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