lunes, 10 de agosto de 2026

SUBHUMANO

Salma Jilani

 

Soy un turista interplanetario y puedo asegurar que todos los planetas que había visto hasta ahora han sido monocromáticos. Por eso es agradable contemplar este planeta verdeazulado brillando en el espacio. Los colores siempre me han fascinado; sin vacilar, decidí descender para verlos con mis propios ojos, aunque mis colegas me lo desaconsejaron.

—Ten cuidado, este lugar no es lo que parece.

Pero de todos modos me puse rápidamente mi manto de oxígeno, capaz de adaptarse al entorno. Gracias a él aprendo al instante los idiomas y la forma de vida del lugar.

El manto se ajustó tan bien a mi cuerpo invisible que ahora tenía exactamente el aspecto de un ser humano. Admiré el color de mi piel y de mis ojos; podía ver todas las cosas sin necesidad de gafas especiales. Ya estaba listo para aterrizar.

No obstante, mientras me aproximaba a la Tierra, empecé a sentir algo extraño. ¿Qué era aquello? Toqué el manto, que ahora se había convertido en piel. Basta con tocarme la frente para obtener una respuesta inmediata a cualquier pregunta.

Son emociones humanas, fue la respuesta. Cuando experimentan algo bueno, sienten felicidad.

De pronto, una pequeña criatura se cruzó en mi camino.

—¿Qué es eso?

Es un gatito.

Unos niños humanos lo perseguían y le arrojaban piedras. Aquello me pareció una barbaridad. Consulté la historia de la humanidad para comprender la naturaleza de ese acto.

Así es como obtienen felicidad.

Pero el gatito no era feliz. Una piedra lo alcanzó y cayó al suelo. Entonces comprendí. Ese no es un buen lugar para quedarse. Recogí al gatito y lo irradié suavemente con mi equipo médico invisible hasta que quedó completamente curado.

Estaba a punto de activar mi sistema de defensa cuando alguien me atacó por la espalda. Eran dos humanos delgados, de ojos color caqui, que intentaban dominarme con unos objetos afilados que llevaban en las manos. Sentí un dolor punzante e intenso. Sin necesidad de consultar a mi manto-piel, comprendí que aquello no era una buena señal.

—¡Una mujer de una tribu enemiga! —gritaban—. ¡Esta noche vamos a celebrar! ¡Será muy divertido!

Toqué mi manto y conseguí escapar en un instante. Cuando volví a detenerme, me encontraba en otra región de la Tierra.

Mis sentidos alterados se serenaron rápidamente al descubrirme rodeado de altos edificios de vivos colores. Los humanos caminaban tranquilamente y reían entre ellos. Observé que su piel tenía un brillo plateado y que sus ojos eran de un verde azulado, como el agua que corría a su alrededor. Saltaban y nadaban como si fueran criaturas acuáticas. Mi sistema de seguridad me advirtió que había peligro, pero no le presté atención. Una agradable sensación me envolvía y avanzaba alegremente.

Entonces todos comenzaron a mirarme. ¿Por qué? Tengo el mismo aspecto que ellos. Solo quería quedarme allí. Me gustaban las flores rojas de los altos árboles verdes. De nuevo experimenté una sensación extraña. Entré en estado de alarma. Consulté el espejo interno: no había ninguna diferencia entre esos humanos y yo. Pero el manto me dio una respuesta muy distinta.

Porque el lugar que visitaste primero dejó marcas en ti.

Pero este es el mismo planeta. Según mi investigación, todos los seres humanos pertenecen a la misma especie. Su piel exterior puede ser diferente, pero por dentro son iguales.

Entre ellos existen otras diferencias, respondió el manto. Hay algo en sus mentes que tú no puedes comprender. Eres tan luminoso como ellos, pero no les agradarás, porque esa marca ha quedado grabada en tu frente. Solo ellos pueden verla. Serás para siempre un subhumano.

Salma Jilani es originaria de Karachi, Pakistán. En 2001 se trasladó con su familia a Nueva Zelanda y terminó su segunda maestría en administración de empresas en la Universidad de Auckland. Como un nuevo inmigrante trabajó en varias organizaciones comunitarias voluntariamente para ganar algo de experiencia local. Aunque fue un momento difícil pero que aprendió mucho del ambiente multicultural diversos, que le ayudó a convertirse en una escritora apasionada y maestra. Ha enseñado en diferentes institutos terciarios internacionales. Escribe relatos cortos y poesía en urdu e inglés, los que han sido publicados en reconocidas revistas literarias urdu. También tradujo a poetas de todo el mundo. Considera que la literatura es el puente que une a distintas culturas de un modo que los aproxima y elimina estereotipos. 


 

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