Charles van Wettum
—No han entendido nada. No pueden
utilizar gradas si emplean un modelo evolutivo para el Diseño de Vida.
—¡Pero, profe! En la clase de Diseño
de Religiones usted mismo habló de gradas. Para el culto, si mal no
recuerdo.
Las prácticas de segundo año de Construcción
de Realidades siempre son difíciles. Los estudiantes del ciclo inicial ya
han aprobado los exámenes teóricos de los módulos Construcción de Mundos,
Diseño de Leyes Naturales e Implementación de la Realidad, pero
ha llegado el momento de demostrar que los han comprendido. Aplicaciones
prácticas. Integración de diferentes teorías. El Profesor sabe que estas
prácticas exigen una gran capacidad de comprensión por parte de los jóvenes que
han elegido el curso acelerado de formación para Creadores, pero las torpezas
de este grupo de trabajo le hacen temer lo peor. Por suerte, no está prevista
ninguna Creación real.
—Aquello era en otro contexto.
Miren aquí.
Se inclina sobre el montaje
experimental y pulsa suavemente Calcular. El campo Incongruencia
se ilumina.
—¿Habían visto esto?
—Pero, profe, queremos que nuestras
criaturitas vean quién creó su universo, así que las invitamos al Gran
Estallido y para eso instalamos gradas. ¡Ah, qué impresionadas quedarán!
El Profe sacude... Bueno, digamos
simplemente: la cabeza, aunque ninguna de esas dos palabras guarda
relación alguna con su esencia existencial.
—Ustedes hacen que sus criaturas
surjan mediante la evolución. Bien. Eso es posible. Pero ¿han calculado también
hasta qué punto tienen que haberse desarrollado para poder realizar
observaciones desde las gradas? ¿Cuándo serían capaces de comprender algo?
Los estudiantes del grupo de
trabajo... Bien, para simplificar diremos que se miran unos a otros con
expresión interrogante; después de todo, tenemos que decir algo. Acordemos
que, en adelante, omitiremos esta clase de traducciones.
Yahvé responde. Es el portavoz
autoproclamado del grupo.
—Queremos que sepan algo de
nosotros, así que pretendemos transportar temporalmente a toda la población
hasta el momento inicial para llenar las gradas.
—Establecer un vínculo entre las
criaturas y ustedes mismos es una idea interesante, pero no puede hacerse. ¿Han
calculado el Potencial Cerebral necesario? ¿Han tenido en cuenta el bajo
Techo Ético derivado de la evolución? ¿La Capacidad Mental de
Resistencia? ¿La ausencia de un Pensamiento Multiabstracto básico?
Su cabeza se sacude ahora de
manera tan dramática que cualquier metáfora resulta insuficiente.
—¿Han aprendido algo durante
mis clases?
—¡Pero nos parece divertido!
Empezamos con un Gran Estallido, con muchos efectos luminosos, una buena dosis
de radiación intensa y leyes naturales desacopladas. Ya sabe, esa variante del
capítulo 3 de Construcción de Mundos. Si hacemos que nuestras criaturas
lo contemplen, quedarán impresionadas durante toda su historia.
—¡No puede hacerse!
La voz del Profe se vuelve un poco
más aguda. O más fuerte. O más sqrtbmmer, o algo parecido.
—Su realidad se volverá inestable.
Sus mentes implosionarán física, mental y éticamente. Será un desastre.
—Pero...
Ante la persistente incomprensión
de sus alumnos, el Profesor produce una serie de expresiones que, en términos
trascendentes, pueden interpretarse como blasfemias de orden superior. Sin
responder al asunto en cuestión, desaparece de la sala de prácticas: que se
las arreglen solos, es hora de comer, quiero llegar a casa a tiempo, ya
cerrarán ellos cuando terminen.
—Entonces, las gradas no sirven
—concluye Yahvé.
Los demás asienten, sin comprender
pero abrumados.
—Pero ¿cómo podemos informar a
nuestras criaturitas?
—Estoy pensando en la Revelación.
Simplemente les contamos cómo funciona todo.
—¿Quieres decir que, a medida que
transcurra su historia, les iremos revelando cada vez un poco más?
—Sí, progresivamente. De vez en
cuando le contamos algo a alguien.
—O le mostramos algo.
—Buena idea. Pero solo lo que sus
pequeños cerebros sean capaces de soportar.
—O apenas un poco más. Eso podría
contribuir al Factor de Reverencia que aparece en aquella fórmula de Diseño
de Religiones.
—¡Buena idea! Seguro que al Profe
le encantará.
Se dirigen unos a otros gestos de
aliento. Así la cosa empieza a tomar forma.
—Bien, entonces probemos eso
—concluye Yahvé.
Introduce las variables básicas e
improvisa unas cuantas intervenciones minúsculas para ajustar con precisión la
construcción de cúmulos, sistemas solares y planetas. La evolución debe
configurarse de acuerdo con la lista de comprobación 1634 del Cuaderno de
Trabajo de Formas de Vida Elementales, y eso supone mucho trabajo.
—¿Así?
—Podemos probar.
Todos observan con expectación
cuando se inicia la simulación. Aparece una niebla grisácea. Nada más.
—No aparece luz —señala Yahvé—.
Necesitamos luz. Estamos haciendo algo mal.
Consultan la Guía de Clases de
Diseño de Leyes Naturales. Apéndice A992: «Variables potencialmente
esenciales».
—Esa constante de estructura fina,
¿es importante?
—Ni idea. ¿Y si la hacemos un poco
más pequeña?
—¿Y la longitud de Planck?
—¿Energía oscura?
—¡Es una idea ridícula!
—¡Hazlo de todos modos!
La realidad no resulta estable
hasta la simulación número trescientos treinta y dos. Luz. Estrellas. Planetas.
Agua.
—Todavía hay algunos efectos
extraños. Miren, nuestras criaturitas se desarrollan demasiado despacio; así se
acabará la Eternidad antes de que podamos contarles algo acerca de
nosotros mismos.
—¿Y si las hacemos binarias?
¿Hombre y mujer? Eso resolvería el problema.
—¡Genial, Yahvé!
—Y mucha más variabilidad en las
características genéticas. Me parece divertido.
—Más agresividad hará que la
historia sea emocionante.
—Y viajes espaciales. Quiero algo
interestelar.
Entusiasmados por su propia
creatividad, completan juntos las últimas columnas del Apéndice de Salud
Física y Mental correspondiente al capítulo Criaturitas y Viditas,
apartado 17.
—Con esto debería estar terminado.
Por fin; ya estoy bastante harto.
Los miembros del grupo miran a
Yahvé.
—¿Preparas tú una copia impresa
para el Profe? Puedes hacerlo solo. No tendrás problemas. Si queda satisfecho,
quizá más adelante nos permita realizar una Creación de verdad.
—Esto nunca puede...
Antes de que Yahvé consiga terminar
la frase, se encuentra solo en el laboratorio. Es lo de siempre con los
trabajos en grupo: quien toma la iniciativa termina haciendo las tareas
desagradables. En cualquier nivel de la existencia, el sentido de la responsabilidad
es una maldición.
Entonces tendrá que... De pronto lo
ve: ¡se han olvidado de las revelaciones acordadas! ¡Lo más importante! No
puede entregar el trabajo así. Yahvé busca rápidamente el protocolo Comunicación
con Criaturas. Resulta complicado: todavía tiene que formular la forma y el
contenido exactos, la relación con las distintas etapas de desarrollo, todo.
Prepara rápidamente una primera versión, pero después tiene que coordinar todos
los elementos entre sí.
Mientras reflexiona profundamente,
apoya por accidente la versión trascendente de su codo sobre el teclado de
muchísimas dimensiones. No oye el pequeño pfft; el documento absorbe
toda su atención.
Después de devanarse un poco más
los sesos, hacer algunas tachaduras e introducir correcciones, por fin completa
el protocolo. Ahora solo falta enviar rápidamente la copia impresa y
entonces... Cuando se vuelve hacia el montaje experimental, descubre que se ha
iniciado una Creación.
No un cálculo.
No una simulación.
No: una Creación real.
Con la definición que ellos habían
preparado.
Con su primera versión del
protocolo de Comunicación.
Al recordar lo sucedido, oye el ¡pequeño
pfft! Teclea tan deprisa como puede la versión de máximas dimensiones de
CON-ALT-DEL, pero no... La cabina ya ha terminado de imprimir la realidad
integral: cada lugar definido en su universo, en cada instante de la historia
que han fabricado, reunido en una enorme IRET: Impresión de la Realidad del
Espacio y del Tiempo. Para sus criaturitas, eso es «todo y siempre».
Esto es.
Su Creación.
Echa un rápido vistazo al interior.
Yahvé siente una punzada de solidaridad con todos aquellos pequeños seres que
percibe de una sola mirada, dentro de la cabina de impresión, a lo largo de
toda la experiencia temporal de sus vidas. Tan pequeños. Tan vulnerables. Tan
indefensos. Lo que para él fue un pfft, para ellos es el Gran Estallido.
¿Borrarlos?
¡Impensable!
Miren eso: ¡incluso lo están
buscando a él!
Pensativo, comprueba si mediante
algunos ajustes sutiles dentro de la IRET todavía puede hacer algo positivo por
todas aquellas minúsculas vidas tetradimensionales. Está dispuesto a esforzarse
por ellas.
Después de todo, les ha tomado
cariño.
Charles van Wettum escribe historias de ciencia ficción desde 2022. Como astrónomo, prefiere la ciencia ficción dura con rostro humano. Como le gusta decir: "La ciencia ficción trata sobre nosotros y nuestro mundo, incluso cuando no se trata de nosotros y nuestro mundo". Ha publicado decenas de cuentos en neerlandés en sitios web y en antologías. También tiene varios libros firmados con su nombre. Algunas novelas cortas se han traducido al inglés. Todos sus libros y novelas cortas están disponibles digitalmente.

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