Ninus Nestorović
Domingo. Una mañana
de principios de otoño envuelta en una espesa niebla. Silencio. De ese tipo de
silencio previo a las elecciones. Los colegios electorales abrirían en media
hora. Los miembros de las mesas, reunidos en torno a las urnas, se frotaban los
ojos somnolientos mientras bebían su primer café de la mañana.
Tomé mi bolsa de la compra y me
dirigí al mercado. Por el camino, compré un periódico y empecé a hojearlo.
Miraba las fotos y leía los titulares. De repente, una voz masculina y profunda
rompió el silencio que me rodeaba.
—¡Vecino, vecino! —gritó Jova, mi
vecino, mientras corría hacia mí. Me detuve y lo esperé. Intercambiamos saludos
y seguimos caminando juntos. Mi vecino Jova era un gran aficionado a las
apuestas. Por lo general, se le podía encontrar en la casa de apuestas situada
justo al lado del mercado. Conocía a todos los jugadores y a todos los clubes,
desde la primera división hasta los de la liga promocional más baja. Y no solo
eso: conocía la situación familiar de los jugadores, sus lesiones, el estado de
las finanzas de los clubes, las condiciones meteorológicas, los árbitros, los
delegados de los partidos y mucho más...
—¿Por quién apuestas hoy, vecino?
¿En qué liga juegas? —le pregunté.
—Por Jovanović y Pecelj —dijo—.
Primera división... ¡una lucha por la supervivencia!
Le miré sorprendido. Aunque seguía
los resultados deportivos –reconozco que no tan de cerca como mi vecino–, nunca
había oído hablar de esos dos jugadores. Bajé la cabeza, confuso, y admití
tímidamente que no apostaría ni un solo dinar por ellos, ya que ni siquiera
sabía en qué club jugaban...
Mi vecino se rio y me explicó que,
en realidad, no eran deportistas sino políticos; que aquel día se celebraban
elecciones y que el partido al que pertenecían luchaba por mantenerse en la
«primera división». Los dividendos que pagaban eran altos, así que valía la
pena intentarlo... Aquello despertó también mi interés por las apuestas, así
que le pregunté qué posición ocupaban los distintos políticos en la lista y por
quién merecía la pena apostar... Jova me lo explicó todo con detalle y me aconsejó
dónde y en quién poner mi dinero: ¡allí donde se esperaba una victoria segura!
Al terminar la conversación, le pregunté cómo le iba al pueblo en las casas de
apuestas... ¿Acaso alguien apostaba por él?
—No le va bien —dijo el vecino
Jova—. Al pueblo no le va bien, y nadie apuesta por él. Además, ¿cómo iba
alguien a apostar por el pueblo si ni siquiera está en el juego? —Dicho esto,
dio media vuelta y se marchó.
Volví a abrir el periódico,
concretamente la portada, que lucía un titular en letras grandes: «¡EL PUEBLO
DECIDE!». Me quedé mirando aquel titular un buen rato, mientras las palabras de
Jova resonaban en mi mente.
Sentí lástima por el periodista que
había escrito aquel artículo de portada. Sin duda, hoy no ganaría nada en la
casa de apuestas. ¿Qué se le va a hacer? El hombre simplemente no sabe apostar;
¡así de sencillo! Y, aunque supiera, ¿para qué lo necesitaría? Al fin y al
cabo, ¡es periodista, no jugador!
Ninus Nestorović es escritor y
satírico. Nació el 10 de septiembre de 1965 en Smederevska Palanka, Serbia.
Vive y trabaja en Novi Sad, también en Serbia. Es inspector de aduanas y padre
de tres hijos: Katarina Sara, Mihajlo y Tea. Ha publicado en serbio Pensamientos
arrugados, Sísifo, serbio, Un vínculo indestructible, Secreto
militar, Calla y nada, Dios, simplifícanos y 11:52.
También ha publicado Aforismos escogidos en macedonio, El dictador y
yo en polaco y Dios, simplifícanos en eslovaco. Preparó la antología
del aforismo de Novi Sad El sello del tiempo. Ha recibido importantes
premios literarios, entre ellos el Radoje Domanović, el Laza Kostić, el Vib, el
Tipar y el Jovan Hadži Kostić. Ha ganado en varias ocasiones casi todos los
festivales de humor y sátira celebrados en el territorio de la antigua Yugoslavia,
como Čivijada, Zlatna kaciga, Danilovgrad, Strumica y Satira fest. Su obra ha
sido traducida a veinte lenguas extranjeras y figura en numerosas antologías de
aforismos de su país y del exterior.

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