martes, 20 de octubre de 2026

EL MAGO DEL HOTEL

Mohamed Al-Ashry

 

El pozo legendario está al final de un largo pasillo que parte del vestíbulo del hotel. Su boca de pizarra está rodeada por un pequeño lago de agua caliente que brota con una fluidez sedosa, de modo que parece un mago que transforma el espejismo en un vapor tibio, reunido en pequeñas nubes sobre las cabezas de las mujeres que se deslizan por el agua, y que cambia de color con el movimiento de sus pies mientras nadan a lo largo de los límites de cristal del baño.

El sonido de la flauta sale suavemente de entre los nudos del instrumento tradicional y desgrana delicadas frases musicales que deleitan los oídos. Las mujeres se palpan el cuerpo y se secan al salir del agua; miran hacia el techo, ven la luna llena con su luz resplandeciente y sonríen al músico de piel morena, que se balancea al compás de su melodía melancólica.

 

La noche de ayer se parecía a la ceremonia de coronación de un rey. Las esclavas lo rodeaban, de distintas nacionalidades, y cada una procuraba acercarse a él a su manera. Él era, simplemente, un rey alto y de piel morena, de pie con su túnica blanca de mangas holgadas. Su figura parecía una lanza llegada del sur de la geografía, y su única corona era aquella flauta mágica que había cautivado las mentes de las extranjeras. Ahora se apretujaban junto a él en el vestíbulo del hotel mientras sacaba de su aljaba pequeñas flautas y se las vendía a cinco dólares cada una. La escena invitaba a la reflexión y a la risa al mismo tiempo.

 

Los espíritus errantes llenaban el aire a nuestro alrededor, y las mujeres, que habían abierto sus poros a las cosquillas del silbido, se embriagaban con el sonido de los tambores y se precipitaban hacia el músico que tocaba la flauta de caña. El ritmo se mezcló con el baile, que se prolongó hasta bien entrada la noche, hasta que el agotamiento dibujó su imagen en los rostros y todos quedaron abrazados de dos en dos hasta la mañana, cuya luz descendió y evaporó la noche entre las trenzas del sol que se bañaba en el agua tibia del pozo…

Examiné todos los rostros; no encontré a nadie… Los integrantes de la delegación habían desaparecido de mi vista… Salí del hotel y caminé entre los cedros que rodeaban el edificio, solitario sobre una colina cónica de mediana altura.

 

El paseo me condujo hasta el mármol surcado de vetas de oro, cuyo brillo se reflejaba en los ojos de quienes estaban sentados aquí y allá. Vi a tres de las muchachas que habían venido como bailarinas de danzas folclóricas dentro de nuestro programa. Las vi en la montaña, entregadas al canto y a una alegría que nunca les había conocido. Sus ojos brillaban como si acabaran de nacer a la vida… Arrojaban los velos que las mantenían sujetas y se dejaban llevar libremente, acariciando el cuello de la hierba que se extendía a ambos lados del camino que ascendía lentamente por la montaña… Y en la cima, las masas de nubes las abrazaban y les lanzaban besos interminables.

 

Cuando llegué a la cima de la montaña, las nubes se transformaron en una alfombra mágica. Me invadió lo mismo que había alcanzado a las muchachas: me desanudé la corbata, me quité los anteojos, me abandoné y me tendí sobre ella. Nadé en la nebulosa infinita mientras el aire fresco me rozaba los oídos, y me adormecí disfrutando de aquella libertad.

Desperté con el sonido del toro que sostenía el globo terrestre sobre sus cuernos y hacía girar hacia la noche el lugar donde yo estaba. Dirigí entonces la alfombra hacia una estrella sonriente que había visto antes desde la ventana del hotel. Me incliné ante ella y la invité a sentarse a mi lado. Me tocó la mano con delicadeza y me rodeó el cuello con su luz. El amor nos llevó sobre sus alas y nos hizo entrar en la cueva de la luna.

Mohamed Al-Ashry es un escritor egipcio que trabaja como geólogo en exploración y prospección petrolera. Ha publicado cinco novelas: Ghada, los mitos soñadores (1999), La fuente de oro (2000), La manzana del desierto (2001), El halo de luz (2002), Fantasía ardiente (2008). Ha publicado, además, varios libros infantiles, poesía y ensayos, y ha recibido diversos premios por sus novelas.

 

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